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Ejercicio físico y antihipertensivos: Una combinación efectiva

Ejercicio físico y antihipertensivos: Una combinación efectiva

La hipertensión arterial es una de las principales causas de enfermedades cardiovasculares en el mundo. Se estima que afecta a alrededor del 40% de la población adulta en los países occidentales. Afortunadamente, hay varias herramientas disponibles para controlar y prevenir la hipertensión arterial. Los antihipertensivos son uno de los más utilizados, sin embargo, combinarlos con el ejercicio físico puede potenciar sus efectos y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Los antihipertensivos son fármacos que actúan sobre diferentes mecanismos implicados en la regulación de la presión arterial. Algunos de estos mecanismos son la disminución de la vasoconstricción, la reducción de la retención de líquidos o la reducción de la actividad del sistema renina-angiotensina-aldosterona. Hay diferentes tipos de antihipertensivos, como los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), los bloqueadores de los receptores de angiotensina (BRA), los diuréticos y los bloqueadores de los canales de calcio. Cada uno de ellos tiene beneficios y efectos secundarios específicos que deben ser evaluados por un médico antes de su prescripción.

El ejercicio físico, por otro lado, es una herramienta muy potente para prevenir y controlar la hipertensión arterial. Hay diferentes tipos de ejercicios que se pueden realizar, desde actividades moderadas como caminar o nadar hasta actividades más intensas como correr o practicar deportes. El ejercicio físico facilita la disminución de la presión arterial al mejorar la capacidad del corazón para bombear sangre, aumentar la elasticidad de los vasos sanguíneos y disminuir la concentración de sodio en el cuerpo.

Combinar los antihipertensivos con el ejercicio físico puede potenciar su efectividad. De hecho, algunos estudios han demostrado que el ejercicio físico puede reducir la dosis necesaria de antihipertensivos para mantener la presión arterial bajo control. Además, el ejercicio físico puede reducir los efectos secundarios de los antihipertensivos, como la fatiga o la disfunción eréctil.

Antes de comenzar cualquier régimen de ejercicio físico, es importante que los pacientes hipertensos acudan a su médico para un chequeo completo. El médico evaluará el estado de salud general del paciente y determinará qué tipo de ejercicio es el más adecuado para él o ella. En general, se recomienda que el ejercicio sea aeróbico, como caminar, nadar o montar en bicicleta, y que se realice al menos 30 minutos al día, cinco veces a la semana. En algunos casos, también puede ser recomendable incluir ejercicios de resistencia, como levantamiento de pesas o flexiones.

Es importante tener en cuenta que el ejercicio físico también tiene algunos efectos secundarios. En los pacientes hipertensos, es posible que se experimenten algunos desafíos adicionales, como el aumento de la frecuencia cardíaca o la sudoración excesiva. En algunos casos, el ejercicio puede ser contraindicado, como en pacientes con cardiopatía avanzada, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o en aquellos con una lesión reciente.

En conclusión, el ejercicio físico es una herramienta muy potente para prevenir y controlar la hipertensión arterial. Combinar ejercicios aeróbicos y de resistencia con la terapia antihipertensiva puede mejorar aún más los resultados en la salud de los pacientes. Es importante que los pacientes hipertensos consulten con su médico antes de comenzar cualquier régimen de ejercicio físico para garantizar que sea seguro y efectivo.