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Inmunosupresores en la esclerosis múltiple: ¿Cómo ayudan?

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad del sistema nervioso central que afecta a millones de personas en todo el mundo. Es una enfermedad autoinmunitaria, lo que significa que el sistema inmunológico de una persona ataca sus propios tejidos, en este caso, el revestimiento protector alrededor de las células nerviosas. A medida que la enfermedad empeora, puede causar síntomas como fatiga, problemas de equilibrio, problemas de visión, debilidad muscular y dificultades para hablar.

La medicación es una parte crucial del tratamiento de la EM. Los medicamentos inmunosupresores son una clase de medicamentos comúnmente utilizados para el tratamiento de la EM. Aquí vamos a profundizar un poco más sobre estos inmunosupresores y cómo ayudan a tratar la enfermedad.

¿Qué son los inmunosupresores?

Los inmunosupresores son una clase de medicamentos que reducen la actividad del sistema inmunológico de una persona. Estos medicamentos se utilizan a menudo para prevenir el rechazo de órganos después de un trasplante o para tratar enfermedades autoinmunitarias como la EM.

Hay varios tipos diferentes de inmunosupresores disponibles. Algunos funcionan al suprimir directamente ciertas células del sistema inmunológico, mientras que otros reducen la respuesta inmunológica en general.

Inmunosupresores y la EM

Los inmunosupresores son útiles para tratar la EM porque ayudan a prevenir el ataque del sistema inmunológico contra las células nerviosas. Al reducir la actividad del sistema inmunológico, los inmunosupresores pueden prevenir el daño a los tejidos nerviosos y retrasar la progresión de la enfermedad.

Hay varios inmunosupresores diferentes que se utilizan para tratar la EM. Los siguientes son algunos de los más comunes:

- Interferón beta: este medicamento se administra por inyección y se utiliza para tratar la EM recurrente-remitente (EMRR). Funciona reduciendo la inflamación en el cerebro y la médula espinal.
- Fingolimod: este medicamento se administra por vía oral y se utiliza para tratar la EMRR y la EM secundaria progresiva (EMSP). Funciona reduciendo la cantidad de células inmunitarias que pueden entrar en el cerebro y la médula espinal.
- Natalizumab: este medicamento se administra por inyección y se utiliza para tratar la EMRR y la EMSP. Funciona evitando que las células inmunes entren en el cerebro y la médula espinal.
- Mitoxantrona: este medicamento se administra por inyección y se utiliza para tratar la EM progresiva. Funciona reduciendo la actividad de ciertas células del sistema inmunológico.

Efectos secundarios de los inmunosupresores

Como con cualquier medicamento, los inmunosupresores pueden tener efectos secundarios. Los efectos secundarios más comunes incluyen náuseas, fatiga, dolor de cabeza y dolor muscular. También hay un riesgo de infecciones como resultado de la supresión del sistema inmunológico.

Es importante tener en cuenta que cada tipo de inmunosupresor tiene su propio conjunto de posibles efectos secundarios. Antes de tomar cualquier medicamento, es importante hablar con un médico sobre los riesgos y beneficios.

¿Cómo tomar inmunosupresores?

La mayoría de los inmunosupresores se administran por inyección o por vía oral, pero algunos también se pueden administrar por infusión intravenosa. Es importante seguir las instrucciones del médico sobre cómo tomar el medicamento y cuándo tomarlo. Algunos medicamentos también requieren un monitoreo regular de la función hepática, ya que pueden dañar el hígado.

Además, es importante seguir las citas con el médico, ya que es posible que necesite monitoreo regular mientras toma inmunosupresores.

Conclusión

Los inmunosupresores son una clase importante de medicamentos utilizados en el tratamiento de la EM. Al reducir la actividad del sistema inmunológico, estos medicamentos pueden ayudar a prevenir el daño a los tejidos nerviosos y retrasar la progresión de la enfermedad. Si bien tienen efectos secundarios potenciales, la mayoría de las personas con EM pueden beneficiarse de tomar inmunosupresores bajo la supervisión de un médico. Como siempre, es importante hablar con un médico si tiene preguntas o inquietudes sobre su tratamiento.