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¿Qué hacer cuando los antinauseosos no funcionan? Descúbrelo

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La sensación de náusea puede ser muy desagradable y, en ocasiones, incluso incapacitante. Las causas son diversas, desde la simple indigestión hasta enfermedades más graves, como el cáncer o la enfermedad de Ménière. Afortunadamente, existen medicamentos que pueden ayudar a aliviar la náusea, conocidos como antinauseosos. Sin embargo, en ocasiones estos medicamentos no parecen tener el efecto deseado. ¿Qué hacer en estos casos? En este artículo, vamos a analizar las posibles opciones y soluciones a esta problemática.

Primeramente, es importante destacar que existen diferentes tipos de antinauseosos. Los más comunes son los antagonistas de los receptores de dopamina, los antagonistas de los receptores de serotonina, los antihistamínicos y los antieméticos.

Los antagonistas de los receptores de dopamina, como el metoclopramida, funcionan aumentando la velocidad de vaciado del estómago. Su principal indicación es en aquellos pacientes con náuseas o vómitos por disfunción gastrointestinal, como por ejemplo, en la enfermedad de reflujo gastroesofágico. Sin embargo, pueden causar efectos secundarios como agitación o sedación, entre otros.

Los antagonistas de los receptores de serotonina, como el ondansetrón, funcionan bloqueando la acción de la serotonina, un neurotransmisor que se libera en el cerebro y el tracto gastrointestinal, y que tiene un papel importante en el inicio de la náusea. Su principal indicación es en el tratamiento de la náusea y el vómito causados por quimioterapia. Aunque esta clase de fármacos suelen tener menos efectos secundarios que otros antinauseosos, pueden causar estreñimiento o dolores de cabeza.

Los antihistamínicos, como la difenhidramina, funcionan inhibiendo la acción de la histamina, un neurotransmisor que se libera como respuesta a una alergia o infección, y que puede producir náusea. Su principal indicación es en el tratamiento de la náusea y la vértigo causados por enfermedades del oído interno como la enfermedad de Ménière. Los antihistamínicos pueden causar somnolencia, sequedad de boca e intestino y visión borrosa, entre otros efectos secundarios.

Los antieméticos, como la prometazina, tienen la capacidad de bloquear la acción de diferentes neuroreceptores, como la dopamina, la histamina y la serotonina, y así atacar a la náusea desde distintos ángulos. Indicados en el tratamiento de náuseas y vómitos de diversas causas, pueden causar sedación, somnolencia, y disminución del estado de alerta.

En algunos casos, los pacientes pueden presentar una reacción inmunitaria al medicamento, lo que se conoce como reacción alérgica. Esto se manifiesta mediante síntomas como picazón en la piel, sarpullido, hinchazón de la cara y dificultad para respirar. En estos casos, es importante suspender el medicamento y acudir al médico para recibir tratamiento.

Sin embargo, en ocasiones, incluso el uso de diferentes antinauseosos no tiene el efecto deseado. En estos casos, es importante considerar otras alternativas terapéuticas. Algunas de estas alternativas pueden ser:

- Cambio en la dieta: por ejemplo, evitar alimentos muy grasos o picantes puede ayudar a disminuir la náusea.

- Terapia cognitiva: en algunos casos, la náusea puede estar relacionada con eventos estresantes o traumáticos. En estos casos, una terapia cognitiva puede ser beneficiosa.

- Terapia física: algunas técnicas de terapia física, como la acupresión, pueden ayudar a aliviar la náusea en algunos pacientes.

- Terapia psicológica: en algunos casos, la náusea puede estar relacionada con trastornos psicológicos como la ansiedad o la depresión. En estos casos, una terapia psicológica puede ser de gran ayuda.

Es importante destacar que siempre se debe seguir las indicaciones del médico y nunca auto medicarse. Además, se debe comunicar cualquier cambio en la respuesta al medicamento o cualquier síntoma nuevo que surja mientras se realiza el tratamiento.

En resumen, la náusea puede ser un síntoma muy incómodo y en ocasiones incapacitante. Si bien existen diversos antinauseosos que pueden ayudar a aliviarla, es posible que estos no tengan el efecto deseado. En estos casos, es importante considerar otras alternativas terapéuticas y siempre seguir las indicaciones del médico.